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ERGONOMIA

La ergonomía del informático

7 mayo, 20138 Comentarios

El informático; la mayor parte de su jornada laboral transcurre sentado frente a un ordenador dedicado a labores de programación, análisis o seguridad y administración de sistemas. La espalda, la vista, las piernas y el cuello se resienten. Es fundamental seguir unas normas de prevención para estas dolencias, que eviten posibles enfermedades posteriores. Estamos hablando de la ergonomía del informático, y de algunos consejos indispensables para trabajar de la mejor forma posible.

Consejos para la correcta ergonomía del informático.

Consejos para la correcta ergonomía del informático.

Correcta iluminación.

Tanto si se trata de natural como artificial, la iluminación debe ser indirecta. Ventanas en los laterales, al igual que fluorescentes, para no provocar reflejos que entorpezcan la visión de la pantalla.

Pantalla del ordenador.

Desde el punto de vista de la ergonomía, es muy importante ajustar adecuadamente el brillo y contraste del monitor, y no dejar que se acumule polvo en el mismo. La pantalla no debe estar nunca colocada de lado, sino de frente, a una distancia mínima de 50 centímetros. Esto ayudará a que no se resequen los ojos del informático, evitando el picor y enrojecimiento.

Una silla y mesa adecuadas.

El mobiliario también es importante para unas correctas normas ergonómicas. La silla debe ser ajustable en altura y reclinación; y la mesa lo suficientemente grande como para colocar con comodidad los documentos que se necesiten.

Una correcta postura ante el ordenador.

Son muchas horas al día las que el ingeniero informático pasa sentado frente al ordenador, y sería muy positivo seguir unas recomendaciones básicas como la rectitud en los hombros, pero relajados, sin tensión. Así mismo, espalda recta y los pies planos en el suelo o reposapiés, para facilitar la circulación. Es muy frecuente que durante las horas frente al ordenador se hinchen los tobillos, en la ergonomía del informático se recomienda no doblar las piernas hacia atrás o cruzarlas.

En cuanto al uso del ratón, debe ser un diseño cómodo, y se recomienda emplear almohadilla bajo el antebrazo o la muñeca si es necesario.

¿Cómo utilizar el ratón correctamente?

¿Cómo utilizar el ratón correctamente?

También sería beneficioso disponer de un atril para no estar forzando las cervicales al bajar y subir constantemente la cabeza cuando se consultan documentos.

Descansos periódicos.

Las últimas recomendaciones ergonómicas para el informático aconsejan realizar pequeñas pausas para estirar las piernas y descansar los ojos. Lo idóneo sería hacerlo cinco minutos por hora de trabajo. Esos cinco minutos se podrían aprovechar para hacer algunos estiramientos que eviten o reduzcan el agarrotamiento de los músculos.

En el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo aparecen las disposiciones legislativas que regulan todos estos aspectos, y determinan por ley las mejores recomendaciones para hábitos de trabajo saludables.

¡Esperamos que te sirvan estos consejos, ya seas informático o pases la mayoría de tu jornada laboral frente al ordenador!

La ergonomía del informático – Galdón Software

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MORELLA

LA VILLA REAL SON MUCHAS HISTORIAS. SIENTE EL PASO DE REYES, ARTESANOS, GUERREROS, CABALLEROS NOBLES Y MUJERES VALIENTES.

El enclave geográfico de Morella ha sido clave en el transcurso de los siglos y los hechos históricos. Ciudad de paso, cruce de caminos, entre el Valle del Ebro y el Mediterráneo, enlazando Cataluña, Aragón y Valencia, Morella ha sido testigo de importantes episodios para todas las civilizaciones que aquí han habitado. Desde la Prehistoria, tiempos del Neolítico, de la Edad del Bronce, íberos, romanos, musulmanes, judíos, cristianos… todos vieron en este lugar una fortaleza inexpugnable. La forma caprichosa de la ciudad, su castillo y murallas han sido escenario del paso de figuras como Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, que libró dos batallas en este comarca al servicio del rey musulmán de Zaragoza en el siglo XI.

La conquista cristina y la época medieval convierten a Morella en ciudad de privilegios. Morella fue conquistada por los cristianos en octubre de 1231, aunque es el 7 de enero de 1232 cuando el rey Jaime I entró triunfante en la ciudad tras duras negociaciones con el noble aragonés Blasco de Alagón, quien tenía la promesa del rey de quedarse con todo lo conquistado. Pero el rey quería la ciudad amurallada y dijo a su Caballero que «Morella no es lugar para ningún hombre de mundo, sino para un rey, porque valía  tanto como un condado con sus posesiones» El esplendo medieval de este municipio queda marcado por ser eje de la Corona de Aragón, y porque Morella siempre sería del Rey. En 1270 pasó a pertenecer al Reino de Valencia y en las Cortes Valencianas ocupa siempre el lugar protocolario de ser Primera Villa del Reino, solo por detrás de Valencia y Xátiva.

Los tiempos medievales fueron ricos, con una sociedad de múltiples gremios, orfebres, plateros, escultores, tejedores, herreros, y comerciantes que ya viajaban a lugares como Grecia, Italia, o el norte de África. En esta época destacó el personaje morellano Francesc de Vinatea que en el siglo XIV se enfrentó al rey Alfonso el Benigno para oponerse a los deseos de la esposa del rey, Leonor de Castilla, de ceder en feudo a su hijo Fernando las principales localidades de la corona, peligrando la unión del reino.  

El Cisma de Occidente. Otro momento histórico que vivió la ciudad como escenario fue el Compromiso de Caspe y el cisma de Occidente. En 1410 Martín el Humano murió sin descendencia, decidiendo que su sucesor lo eligieran nueve compromisarios, uno de ellos era el morellano Domingo Ram que en 1412, cuando decidieron que Fernando de Antequera fuera el sucesor, era obispo de Huesca. En 1414 se reunieron en Morella el papa Luna (Benedicto XIII), el rey Fernando I y fray Vicente Ferrer con el objetivo de acabar con el Cisma de Occidente, tiempo en el que había tres Papas diferentes.. Las negociaciones duraron cincuenta días sin solución, El rey y Vicente Ferrer abandonaron la obediencia del papa Luna que se quedó aislado en Peñíscola hasta su muerte.

La guerra de Sucesión. La guerra de Sucesión también tuvo en Morella su crónica. Durante este conflicto, las autoridades locales permanecieron en el bando borbónico, excepto dos ocupaciones austriacistas que se saldaron con la destrucción del barrio de San Miguel. Tras las bombas felipistas, Morella se quedó con tan solo 1.800 habitantes pero, para el asombro de todos, aquella población debilitada reconstruyó la ciudad. El decreto de Nueva Planta derogó la existencia del Reino de Valencia y Morella pasó a cumplir las leyes de Castilla.

Las guerras carlistas y el Tigre del Maestrazgo. La primera guerra carlista es uno de los episodios más decisivos de la historia de Morella. El gobernador de la ciudad y el barón de Herbers proclamaron rey a Carlos V de Borbón en 1833. El pronunciamiento no duró mucho y durante dos años la zona resistió como un pequeño estado independiente dirigido por el general Ramón Cabrera. Las guerras libradas aquí y en Cataluña predecían más conflictos bélicos en el nuevo estado liberal. Reformaron la organización militar de la zona creando la Comandancia General del Maestrazgo (1849-1871) alcanzando a Cataluña, Aragón y Valencia y con capital en Morella, igual que se hiciera más tarde al mantener esta capitalidad sobre la provincia de Castellón y el sur de Tarragona (1871-1879). Pero una vez concluida la tercera guerra carlista la provincia militar volvió a ajustarse a sus límites civiles. Ramón Cabrera, El Tigre del Maestrazgo, llegó a merecer el título de Conde de Morella. Tras los conflictos y tras contraer matrimonio con una noble inglesa se exilió en Londres, arrepintiéndose, incluso, de tanta sangrienta batalla. En la capital británica hay una calle dedicada a Morella, la misma donde viviera el general Cabrera.


http://www.morellaturistica.com/ver/1280/Historia.html

Para más información entrar en esta pagina web.

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Receta de rosquillas

Ingredientes para Rosquillas de anís

  • 500 gr de harina de trigo (de repostería mejor)
  • 150 gr de azúcar blanquilla
  • 3 huevos
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra suave
  • La ralladura de una naranja y de medio limón
  • 4 cucharadas de anís dulce
  • 1 sobrecito de levadura (tipo Royal ó 1 sobre doble de gasificante blanco-azul)
  • Aceite para freír (uso de girasol que no le aporta sabor y quedan más ligeras)
  • 1 pellizco de sal
  • Más azúcar mezclada con un poco de canela molida para rebozarlos.

Cómo preparar unas rosquillas de anís.

La repostería tradicional española es bien extensa, desde las magdalenas, pasando por toda clase de bizcochos, los churros, las torrijas, los panellets, el roscón de reyes, las filloas… podría seguir así hasta 100 tipos de postres.

Aunque la herencia árabe en nuestro país es muy importante, y lo que llamamos masa frita dulce gana por goleada. En cada ciudad, pueblo, aldea hay una receta la cuál se diferencia de la otra. Para nosotros hablar de rosquillas es hablar de recuerdos, hablar de tradición.

Cuando hacemos rosquillas caseras, es algo más que una dulce elaboración, es volver al pasado y recordar los sabores de la cocina de nuestra abuela en un homenaje a todo ese legado de recetas caseras que van pasando de generación en generación y del cual, las rosquillas son el principal estandarte.

La receta de hoy es de rosquillas de anís, de unas rosquillas especiales, muy caseras, con un aspecto que llama la atención y que siguiendo la receta paso a paso te saldrán perfectas, de rechupete.

Es una receta que le encanta a los niños por su aroma y por la manipulación de su masa, eso de hacer bolitas les encanta.

Preparación de la masa de las rosquillas

  1. Lavamos y rallamos la naranja y el limón, sin llegar a la parte blanca, sólo de manera superficial. Separamos las yemas de las claras. En un vaso de la batidora, batimos las claras a punto de nieve con un pellizco de sal, añadimos las yemas y mezclamos envolviendo para que no se bajen las claras. Reservamos.
  2. Añadimos el azúcar, el aceite de oliva suave, el anís (si las rosquillas las van a comer niños, puedes sustituir el anís por zumo de naranja) y la harina a la que hemos añadido el sobre de levadura.
  3. Batimos primero el azúcar con el aceite, el anís y los cítricos.
  4. Mezclamos con la mezcla de huevo que hemos batido y está esponjosa. Poco a poco añadimos la harina, batimos con vigor para que no se formen grumos hasta lograr una masa que ya no se peque en los bordes del bol.
  5. Tenemos que conseguir una masa que se pegue pero manejable. Podemos untarnos las manos con aceite para manejar mejor la masa, pero sólo un poco, tampoco queremos añadir más aceite del necesario a la masa.
  6. Preparamos una bola con la masa y la envolvemos en plástico film transparente, dejamos que repose en la nevera un par de horas.
  7. La masa para nuestra rosquillas de anís debe ser una masa fácil de trabajar aunque a veces dependiendo de la harina y su nivel de absorción esta puede quedar algo más ligera. Para solventar este problema una vez estés en el paso de dejar reposar la masa puedes meterla en el frigo de esta manera la masa se enfriará y será mucho más fácil su manipulación.