Aunque la herencia árabe en nuestro país es muy importante, y lo que llamamos masa frita dulce gana por goleada. En cada ciudad, pueblo, aldea hay una receta la cuál se diferencia de la otra. Para nosotros hablar de rosquillas es hablar de recuerdos, hablar de tradición.
Cuando hacemos rosquillas caseras, es algo más que una dulce elaboración, es volver al pasado y recordar los sabores de la cocina de nuestra abuela en un homenaje a todo ese legado de recetas caseras que van pasando de generación en generación y del cual, las rosquillas son el principal estandarte.
La receta de hoy es de rosquillas de anís, de unas rosquillas especiales, muy caseras, con un aspecto que llama la atención y que siguiendo la receta paso a paso te saldrán perfectas, de rechupete.
Es una receta que le encanta a los niños por su aroma y por la manipulación de su masa, eso de hacer bolitas les encanta.
Preparación de la masa de las rosquillas
Lavamos y rallamos la naranja y el limón, sin llegar a la parte blanca, sólo de manera superficial. Separamos las yemas de las claras. En un vaso de la batidora, batimos las claras a punto de nieve con un pellizco de sal, añadimos las yemas y mezclamos envolviendo para que no se bajen las claras. Reservamos.
Añadimos el azúcar, el aceite de oliva suave, el anís (si las rosquillas las van a comer niños, puedes sustituir el anís por zumo de naranja) y la harina a la que hemos añadido el sobre de levadura.
Batimos primero el azúcar con el aceite, el anís y los cítricos.
Mezclamos con la mezcla de huevo que hemos batido y está esponjosa. Poco a poco añadimos la harina, batimos con vigor para que no se formen grumos hasta lograr una masa que ya no se peque en los bordes del bol.
Tenemos que conseguir una masa que se pegue pero manejable. Podemos untarnos las manos con aceite para manejar mejor la masa, pero sólo un poco, tampoco queremos añadir más aceite del necesario a la masa.
Preparamos una bola con la masa y la envolvemos en plástico film transparente, dejamos que repose en la nevera un par de horas.
La masa para nuestra rosquillas de anís debe ser una masa fácil de trabajar aunque a veces dependiendo de la harina y su nivel de absorción esta puede quedar algo más ligera. Para solventar este problema una vez estés en el paso de dejar reposar la masa puedes meterla en el frigo de esta manera la masa se enfriará y será mucho más fácil su manipulación.
Mezclamos en la coctelera, servimos en el vaso de tubo -vaso Collins- y terminamos de llenarlo con soda. Se decora con rodajas de naranja, limón y unas guindas en la pajita
“Tras ver al actor entregado a esta aventura llena de dolor, permanentemente enamorado, abriendo una herida a medida que avanza la narración, el espectador ya nunca podrá imaginar este papel en otra voz que no sea la de Sacristán.”
Maravilloso libro de la mujer de rojo sobre un fondo gris, lo recomiendo
En nuestro recetario de postres tradicionales no puede faltar el clásico arroz con leche. Es un postre que se puede servir frío, templado o caliente según la época del año, con ingredientes muy sencillos y sobre todo fácil de preparar, aunque la experiencia hace que le cojamos el punto perfecto al arroz para que se nos quede a nuestro gusto.
El Honda Civic es uno de los modelos más míticos de la marca japonesa y sus versiones Type R son bien conocidas por los aficionados al motor. El primer Honda Civic Type R apareció en el año 1997 con un motor de tan sólo 1.600 CC, pero que producía 185 CV.
Ahora, 21 años después, nos ponemos a los mandos del nuevo HondaCivic Type R, es más grande y potente que sus antecesores, igual de rápido, y quizás algo más civilizado. Es una máquina que produce 320 CV gracias a un propulsor de 2 litros turbo, que además cuenta con algo llamado VTEC, una especie de deidad para los amantes de los deportivos japoneses de la que hablaremos más tarde.
El punto mecánico más desafiante para este Civic Type R se encuentra sin duda en el sistema de tracción. Para mantenerse fiel a su filosofía cuenta con tracción delantera, pero esto supone una duda casi automática para cualquier amante del motor, ¿cómo es posible transmitir 320 CV al suelo con solo dos ruedas motrices? Y encima son las delanteras…
Parece entonces que quien conduzca este coche está condenado a pelearse con el volante en cada curva para intentar encontrar algo de tracción y, con suerte, evitar acabar en la cuneta. Como no me gusta adelantar acontecimientos sólo diré que a veces las apariencias engañan, y también que un buen diferencial autoblocante puede hacer auténticos milagros
Prueba del Honda Civic Type R: ¿Qué es ser discreto?
Antes de montar en el Type R merece la pena detenerse un momento para estudiar su fisionomía, qué más da llegar tarde a la universidad y que tu compañera te quiera matar, seguro que al salir a carretera recuperamos tiempo.
Da igual el ángulo, este Civic Type R tiene aristas por todos lados, esquinas puntiagudas que adelantan el carácter del coche. Es de un rojo muy intenso, el color se llama ‘Rally Red’ y combina a la perfección con el negro de las llantas y los elementos aerodinámicos del frontal.
La calandra delantera es enorme, con una gran pieza de plástico pulido que recorre la rejilla de manera horizontal. El emblema está pintado de rojo (igual que el de la llave) y en la parte izquierda aparece el deseado apellido ‘type R’, la R en rojo, por supuesto.
Detalle de la calandra, rojo y ángulos afilados por todas partes.
En la parte baja del frontal aparece otra gran entrada de aire en el centro para el motor, en los laterales hay otras dos que dirigen el flujo a los frenos para refrigerarlos.
Los faros son largos, estilizados y full led por supuesto, contribuyen a generar esa impresión de coche grande, mide 1,87 metros de ancho, el largo alcanza los 4,56 metros.
El capó está recorrido por dos grandes nervios que conducen a otra entrada de aire, esta se encarga proporcionar aire limpio al ‘intercooler’. Puede que todos estos rasgos resulten llamativos e incluso agresivos, pero como podemos ver también tienen un motivo técnico que justifica su presencia.
Lo mismo pasa en la zaga, justo encima de la luneta nos encontramos cuatro pequeños salientes sin aparente utilidad. Sin embargo, estas piezas son capaces de generar vórtices que convergen en el gran alerón y generan una mayor carga aerodinámica. Al menos es lo que asegura Honda.
Diseño agresivo, pero con motivos que lo justifican.
Más de lo mismo en el escape, «por qué tres salidas, qué macarra es eso». No exagero, lo he escuchado a lo largo de mi semana conviviendo con el Type R. Pero el motivo de este curioso diseño atiende a algo más que un ‘look’ estético.
De estos tres tubos de escape solo dos, los laterales, expulsan aire y sonido procedente del motor. El central, que es el de menor diámetro genera una presión negativa a partir de determinada velocidad, absorbiendo así parte del sonido para reducir el ruido dentro del habitáculo.
Podríamos seguir hablando durante horas de los detalles exteriores del HondaCivic Type R, sin embargo, la lógica y el ritmo imperan, pasemos a lo importante, ver de qué es capaz este coche.
Aquest és el blog de CompeTIC 1 del CFA de Cornellà. Es tracta d’un bloc ocult que només podeu veure els alumnes que esteu fent el curs. En aquest bloc podreu escriure les vostres entrades i també els comentaris en les entrades que facin el vostres companys i companyes.
Hola Elisa, gracias por el vídeo que has publicado.
lo hasecho muy bien jusefa
Hola celia me resulta muy interesante el blog que has creado de ergonomia y voy a intentar aplicarlo a mi…
Yo soy donante desde los 16 años, deberiamos concienciarnos de lo importantene que es.
Hola Elisa, gracias por el vídeo que has publicado.